
EL VOTO PATRIÓTICO
El País Digital 09/11/2009
Hace exactamente diez años, en circunstancias políticas y electorales objetivamente muy similares a las actuales, tuvieron lugar tres hechos que, observados a la distancia merecen calificarse como actitudes patrióticas y rescatarse como tales en el presente. Se trata de un editorial, una declaración y una decisión que es oportuno recordar.
El editorial fue publicado en esta misma página, el 14 de noviembre de 1999, titulado "Nuestro voto" con la firma del siempre recordado Washington Beltrán, donde expresaba que la importancia de la segunda vuelta a realizarse en el entonces próximo 28 de noviembre trascendía la de la elección del ciudadano que había de presidir la Nación durante los próximos cinco años. Constituyen -agregaba-, un verdadero plebiscito sobre nuestro destino como país; sobre cual queremos que sea el estilo de vida y los principios de convivencia que rijan en esta bendita tierra. La disputa no es alrededor de un nombre; la controversia a definir es sobre el ámbito en el que queremos vivir, en el que queremos sobre todo, que vivan nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones venideras; si en ámbitos de libertad, de tolerancia, de respeto de la dignidad humana o en ámbitos donde impere el miedo, rija implacable el fanatismo y el ser humano quede reducido a la condición de guiñapo despreciable. Por eso, concluía, damos nuestro voto por el Dr. Jorge Batlle y exhortamos a los compañeros a no incurrir en el pecado mortal cívico de la indiferencia.
En noviembre del 2009, con los ajustes necesarios y enfrentados ante un plebiscito similar, esa palabras suenan con la misma energía y razón que en el momento en que fueron escritas y se reciben con la misma emoción con que fueron leídas, sirviendo para ratificar la fuerza de una pluma y la convicción de un razonamiento que sólo caracteriza a los grandes periodistas. Y Beltrán lo sigue siendo.
La Declaración corresponde al Directorio del Partido Nacional, que ante la misma situación, también apoyó la candidatura del Dr. Jorge Batlle luego de un acuerdo histórico entre los dos partidos tradicionales, a través del cual superaron sus diferencias y levantaron juntos la bandera nacional, la de la democracia, la de la libertad y la del orden para enfrentar los problemas por venir. Como se ha recordado, el entendimiento se concretó en actos, declaraciones y compromisos públicos de los dirigentes, e incluso con la presencia del candidato colorado en sedes nacionalistas, donde los asistentes expresaron su adhesión al representante de un clásico rival.
Y la decisión a recordar, la aporta el hoy candidato Dr. Luis Alberto Lacalle quien recorrió el país para explicar la nueva situación y lo que ella demandaba en esa hora.
Observadas a través del tiempo, esas actitudes ponen de manifiesto un espíritu patriótico y una grandeza nacional que sólo se registra en la historia en circunstancias cruciales y con grandes protagonistas, que no vacilan en adoptarlas en momentos en los cuales, a su juicio, se justifica asumirlas, pensando más en los intereses del país que en los de la diferentes colectividades.
Requieren, además, una atenta militancia y una sostenida preocupación que permita cumplir los objetivos propuestos, en la cual no pueden estar ajenos ni aun los votantes que se declaran independientes o indiferentes y que se ven representados también en ese propósito común.
Por un Uruguay de todos, pues, es ineludible sumarse a esa columna, y desaparecidas ya las razones que llevaron a manifestarse en la primera vuelta por una representación parlamentaria, conducen a cambiar el enfoque en esta segunda vuelta.
El recuerdo de esos antecedentes, la reiteración de una situación y el estado actual de los hechos, permite sostener que, como una consecuencia del nuevo régimen electoral, frente al voto político tradicional, se ha levantado una nueva forma de sufragio, que es el voto patriótico, alrededor del cual se manifiestan los que tienen una unidad de pensamiento por sobre los partidos mismos, sin perjuicio de ellos, y en aplicación de un concepto de país y de futuro que los une.
La mayoría debe respaldar esa realidad, y cerrar filas con el voto patriótico, procurando que ante el espíritu que los anima, se concreten los ideales que los inspiran.
El País Digital 09/11/2009
Hace exactamente diez años, en circunstancias políticas y electorales objetivamente muy similares a las actuales, tuvieron lugar tres hechos que, observados a la distancia merecen calificarse como actitudes patrióticas y rescatarse como tales en el presente. Se trata de un editorial, una declaración y una decisión que es oportuno recordar.
El editorial fue publicado en esta misma página, el 14 de noviembre de 1999, titulado "Nuestro voto" con la firma del siempre recordado Washington Beltrán, donde expresaba que la importancia de la segunda vuelta a realizarse en el entonces próximo 28 de noviembre trascendía la de la elección del ciudadano que había de presidir la Nación durante los próximos cinco años. Constituyen -agregaba-, un verdadero plebiscito sobre nuestro destino como país; sobre cual queremos que sea el estilo de vida y los principios de convivencia que rijan en esta bendita tierra. La disputa no es alrededor de un nombre; la controversia a definir es sobre el ámbito en el que queremos vivir, en el que queremos sobre todo, que vivan nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones venideras; si en ámbitos de libertad, de tolerancia, de respeto de la dignidad humana o en ámbitos donde impere el miedo, rija implacable el fanatismo y el ser humano quede reducido a la condición de guiñapo despreciable. Por eso, concluía, damos nuestro voto por el Dr. Jorge Batlle y exhortamos a los compañeros a no incurrir en el pecado mortal cívico de la indiferencia.
En noviembre del 2009, con los ajustes necesarios y enfrentados ante un plebiscito similar, esa palabras suenan con la misma energía y razón que en el momento en que fueron escritas y se reciben con la misma emoción con que fueron leídas, sirviendo para ratificar la fuerza de una pluma y la convicción de un razonamiento que sólo caracteriza a los grandes periodistas. Y Beltrán lo sigue siendo.
La Declaración corresponde al Directorio del Partido Nacional, que ante la misma situación, también apoyó la candidatura del Dr. Jorge Batlle luego de un acuerdo histórico entre los dos partidos tradicionales, a través del cual superaron sus diferencias y levantaron juntos la bandera nacional, la de la democracia, la de la libertad y la del orden para enfrentar los problemas por venir. Como se ha recordado, el entendimiento se concretó en actos, declaraciones y compromisos públicos de los dirigentes, e incluso con la presencia del candidato colorado en sedes nacionalistas, donde los asistentes expresaron su adhesión al representante de un clásico rival.
Y la decisión a recordar, la aporta el hoy candidato Dr. Luis Alberto Lacalle quien recorrió el país para explicar la nueva situación y lo que ella demandaba en esa hora.
Observadas a través del tiempo, esas actitudes ponen de manifiesto un espíritu patriótico y una grandeza nacional que sólo se registra en la historia en circunstancias cruciales y con grandes protagonistas, que no vacilan en adoptarlas en momentos en los cuales, a su juicio, se justifica asumirlas, pensando más en los intereses del país que en los de la diferentes colectividades.
Requieren, además, una atenta militancia y una sostenida preocupación que permita cumplir los objetivos propuestos, en la cual no pueden estar ajenos ni aun los votantes que se declaran independientes o indiferentes y que se ven representados también en ese propósito común.
Por un Uruguay de todos, pues, es ineludible sumarse a esa columna, y desaparecidas ya las razones que llevaron a manifestarse en la primera vuelta por una representación parlamentaria, conducen a cambiar el enfoque en esta segunda vuelta.
El recuerdo de esos antecedentes, la reiteración de una situación y el estado actual de los hechos, permite sostener que, como una consecuencia del nuevo régimen electoral, frente al voto político tradicional, se ha levantado una nueva forma de sufragio, que es el voto patriótico, alrededor del cual se manifiestan los que tienen una unidad de pensamiento por sobre los partidos mismos, sin perjuicio de ellos, y en aplicación de un concepto de país y de futuro que los une.
La mayoría debe respaldar esa realidad, y cerrar filas con el voto patriótico, procurando que ante el espíritu que los anima, se concreten los ideales que los inspiran.
